[controle deslizante smartslider3="3"]

Una mirada que nos pone en camino.

Hay miradas que juzgan, miradas que clasifican, miradas que se quedan en las apariencias. Y hay miradas que cambian una vida. En la primera catequesis de su ciclo sobre “La pasión por la evangelización”, el papa Francisco nos invita a detenernos precisamente ahí: en la mirada de Jesús. Para explicarlo, nos lleva hasta Mateo, aquel hombre sentado en su despacho de impuestos, señalado por todos, considerado un pecador y, probablemente, alguien de quien nadie esperaba demasiado. Pero Jesús no vio al publicano, no vio la etiqueta, no vio su pasado. “Vio a un hombre”. Y aquella mirada fue el comienzo de una historia nueva. Francisco nos recuerda así algo que quizá hemos olvidado: todo comienza cuando descubrimos que Jesús nos mira también a nosotros de esa manera, no desde nuestros defectos, sino desde el amor que Dios nos tiene.

Y aquí aparece una pregunta que nos toca de lleno como cristianos y, especialmente, como cursillistas: ¿cómo miramos nosotros a los demás? Porque es muy fácil mirar al que tenemos delante y quedarnos con sus etiquetas: el que está alejado, el que no viene a la Iglesia, el que piensa diferente, el que “no es de los nuestros”, el que ha tomado decisiones que no entendemos. Francisco nos recuerda que esa no es la mirada de Jesús. Cristo mira a la persona antes que a su etiqueta. Mira su corazón, su historia, sus heridas y también todo lo bueno que Dios ha sembrado en ella. Quizá la evangelización comienza mucho antes de hablar: comienza cuando aprendemos a mirar como Jesús. Y quizá ahí esté también una de las grandes riquezas de nuestra experiencia cursillista: descubrir que Cristo cuenta con cada persona, incluso con aquella de la que nosotros ya no esperamos nada.

Pero la mirada de Jesús no deja a Mateo sentado. Después de mirar, Jesús le dice: “Sígueme”. Y Mateo se levanta. Francisco señala este segundo paso con fuerza: la evangelización exige movimiento. No podemos vivir nuestra fe esperando tranquilamente a que los demás vengan a buscarnos. La Iglesia, dice el Papa, nace apostólica y misionera; cuando pierde ese horizonte, se encierra en sí misma y se atrofia. Por eso el cursillista no puede conformarse con haber vivido un Cursillo, haber descubierto a Cristo y conservar aquella experiencia como un recuerdo hermoso. El encuentro con Jesús nos pone en camino hacia los demás. Y no necesariamente hacia lugares lejanos. Mateo vuelve a su propia casa, a su ambiente, a la gente que conoce. Allí comienza su misión.

Este detalle es especialmente hermoso para nosotros: el primer lugar de nuestra evangelización está donde ya estamos. En nuestra familia, en el trabajo, entre nuestros amigos, en nuestras preocupaciones cotidianas, allí donde quizá nadie espera que hablemos de Dios. No necesitamos ser perfectos ni tener respuestas para todo. Tampoco necesitamos convencer a nadie. Francisco insiste en que la Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción. Crece cuando alguien descubre, al encontrarse con nosotros, algo de la belleza de Cristo. Como aquellas religiosas coreanas que, sin hablar el idioma de los enfermos de un hospital de Buenos Aires, consiguieron transmitirles a través de su mirada y sus gestos que Jesús estaba cerca. No anunciaban muchas cosas sobre Jesús: anunciaban a Jesús con su manera de estar.

Tal vez esta primera catequesis nos deja una tarea sencilla, pero exigente: dejarnos mirar por Jesús para aprender a mirar como Él y levantarnos para ir hacia los demás. Esa es la pasión por evangelizar. No una obligación pesada, ni una estrategia, ni una campaña. Es el fuego que nace cuando uno se sabe amado y ya no puede quedarse sentado. Mateo se levantó, volvió a su casa y ya no era el mismo. ¿Y nosotros? Quizá el mundo no necesite que le expliquemos más cosas sobre nuestra fe. Quizá necesite encontrarse con hombres y mujeres que, porque han sido mirados por Cristo, miren de otra manera, vivan de otra manera y hagan visible la alegría del Evangelio allí donde están.

 

 

Reflexión sobre la 1ª Catequesis del Papa Francisco “Pasión por evangelizar”.

https://www.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2023/documents/20230111-udienza-generale.html

 

OMCC 2024 © Todos los direitos reservados